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Museo Nacional de Arte Oriental

Ciclo de música Oriente en los museos

Tarde de percusión japonesa en el Museo Mitre

Jueves 31 de mayo, 17:30
San Martín 336, CABA

A través del programa Oriente en los museos, el Museo Nacional de Arte Oriental busca promover la circulación de público por museos locales identificando piezas de Oriente en sus colecciones. Durante este año se van a realizar señalamientos de estos objetos con una tarde de música dedicada a la cultura particular que se está difundiendo.

El primer episodio se enfoca en la sala de billar del Museo Mitre; en sus piezas y mobiliario provenientes de Japón. El taiko va a marcar el ritmo de esta celebración. Se trata de un tambor japonés (taiko significa literalmente "gran tambor") que suele tocarse en eventos festivos dada su fuerza y poder de atracción. Por su peso y tamaño, los tambores quedan fijos en un lugar y los músicos los ejecutan sin moverlos. El kumi daiko, o ensamble de tambores, es conocido por su intensidad rítmica y su rigurosa disciplina marcial. Se trata de un arte de alta exigencia física, mental y espiritual que se focaliza en el carácter colectivo de la ejecución y la primacía del pulso, y no en el talento individual.

En el antiguo Japón el taiko aparece vinculado a distintos usos. Es en su función ritual donde más se ha destacado; principalmente en lo que concierne a ritos agrarios en los que cumplía una función doble: marcar el ritmo de trabajo y amenizar la siembra, y propiciar la benevolencia de dioses y espíritus. De este contexto derivaría su actual uso en los matsuri (celebraciones comunitarias estacionales y/o sociales). También parece haber cumplido una función geopolítica ya que era demarcador del territorio de una aldea, siendo el límite, la tierra donde el sonido del tambor central no llegaba. En la guerra era usado con el fin de intimidar a los oponentes, elevar la moral de las tropas y dar señales a los ejércitos en el campo de batalla en pleno combate. Actualmente tiene un rol esencial en ciertos ritos budistas, shintoístas, taoístas y chamánicos, siendo utilizado para acompañar cantos, plegarias e invocaciones, o para adquirir estados extáticos.

El creador del primer ensamble de taiko fue Daihachi Oguchi en 1951. Oguchi era baterista de jazz y adaptó una partitura para taiko individual que se usaba en festividades religiosas del templo de Osuwa, dividiéndola en varios patrones rítmicos como si se tratase de los varios cuerpos que conforman una batería. Como los ejecutantes de taiko durante esas festividades no eran profesionales, la división en varias líneas rítmicas facilitaba la ejecución de cada taiko en particular, a la vez que sonando todos juntos se creaban complejos patrones rítmicos.

Aunque en un principio el kumi daiko surgió en Japón para exacerbar la identidad nacional y siguió siendo utilizado por los japoneses en la diáspora como reacción contracultural en los lugares en que eran segregados y que necesitaban reforzar la conciencia nacional, paralelamente se fue desarrollando una tendencia a la formación de grupos mixtos conformados por japoneses y no-japoneses (o incluso de grupos que no necesariamente incluían a japoneses). Además de esto, el taiko comenzó a utilizarse en fusiones con otros instrumentos (sean étnicos o modernos) y con otras músicas. En este contexto, hoy en día el kumi daiko puede ser visto como parte de la música del siglo XXI, anunciándose ya una verdadera universalidad de esta disciplina que apunta a trascender y aunar fronteras culturales, étnicas y musicales.

Enterate más sobre la Sala Billar del Museo Mitre aquí.

Fuente: Buenos Aires Taiko